Era una mañana muy fría, me dirigía a la universidad, pero para llegar aún me quedaban dos horas de viaje. Con mucho frió y cómoda en el colectivo me quede dormida.

Cuando desperté, mi acompañante ya se había bajado y otra persona se había sentado a mi lado; estaba dormido y balbuceaba palabras que no entendía, me causo gracia, mire por la ventana y mi risa seso.

Después de unos minutos, despertó, me saludo con la mirada y yo le sonreí. Era una cara muy familiar, no recordaba donde la había visto y sabía que él me miraba preguntándose lo mismo. Buscaba dentro de mis recuerdos aquella cara, hasta que él me hizo una pregunta y salí de mis dudas. Era el ex novio de la hermana de mi amiga, había vuelto de estudiar afuera y había comenzado a estudiar otra carrera en la misma universidad a la que yo iba.

Nos bajamos en la primera parada, corría un poco de viento, caminamos unas cuadras y él me ofreció a tomar un café; miré la hora y no era nada temprano, mi clase comenzaría en cinco minutos y me quedaban largas cuadras para caminar, así que sin pensarlo tanto, acepte ese café, hablamos sobre muchas cosas, la atmósfera que se había creado era muy de confianza, parecía que aquella persona a la que había visto en algún cumpleaños, la conocía de hace mucho mas tiempo.

El tiempo paso muy rápido, cuando nos despedimos él prometió llamarme, se subió a un taxi y yo me dirigí a la facultad.

Sonó el teléfono, atendí y reconocí que era él antes de que dijera nada. Su respiración me puso nerviosa, no pude entender porque lo estaba y espere a que hablara.

De repente todo al mí alrededor comenzó a desvanecerse, me encontré sentada sola en el colectivo y el chofer que me miraba diciéndome que era difícil de despertar, sentí como si nuevamente me volvía a bajar del colectivo, pero esta vez era diferente, en la parada me esperaba él, si me había llamado, no había sido solo sueño.